El extrañamiento es una actitud del investigador que se fundamenta en la diversidad cultural y en el carácter convencional de las instituciones humanas.
Extrañamiento y grupos sociales
Extrañarse significa aproximarse al estudio de grupos humanos muy diferentes del propio con curiosidad, con una intención de producir conocimiento. Sin embargo, la noción de extrañamiento se aplica también cuando el investigador se centra en grupos sociales próximos o incluso en su propio grupo social. En este caso, la base del extrañamiento se encuentra en el reconocimiento de que todo grupo humano (incluido el propio) genera un comportamiento convencional, socialmente construido, y que no es el resultado directo de la naturaleza de las cosas.
Ejemplo de Extrañamiento: Parentesco
Aunque pueda parecernos que las palabras «padre», «madre» o «hijo» designan vínculos naturales e inmediatos, no es así. Desde el
momento en que reconocemos que estas palabras están cargadas de definiciones específicas en cada grupo humano. Las relaciones de parentesco, incluso las más aparentemente próximas, no son meras relaciones biológicas, sino convenciones sociales construidas históricamente. Este reconocimiento lleva a convertir en extraño lo familiar, el primer paso para tratarlo como objeto de conocimiento reflexivo.
La técnica de Extrañamiento
Victor Shklovski desarrolló el concepto de «extrañamiento» («остранение») y lo describe así:
El propósito del arte es el de impartir la sensación de las cosas como son percibidas y no como son sabidas (o concebidas). La técnica del arte de ‘extrañar’ a los objetos, de hacer difíciles las formas, de incrementar la dificultad y magnitud de la percepción encuentra su razón en que el proceso de percepción no es estético como un fin en sí mismo y debe ser prolongado. El arte es una manera de experimentar la cualidad o esencia artística de un objeto; el objeto no es lo importante. .
(Shklovski, «Искусство как приём», «Art as Technique», «El arte como técnica»)
Extrañarse en la empresa
Shklovski nos recuerda que la cotidianidad hace que se «pierda la frescura de nuestra percepción de lo que nos rodea. Esta automatización de la rutina nos vuelve ciegos a lo que ocurre en nuestro entorno, un error crítico si lo aplicamos a la empresa.
Lecturas recomendadas:
Peter Berger y Thomas Luckmann, La construcción social de la realidad, Madrid: Amorrortu-Murguía, 1984 [1966].


